Dioni González

CARRERA MARCHA MONTAÑA villa de CASTELLNOVO
29 NOVIEMBRE DE 2008
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Parece ser que las carreras y marchas de montaña están en pleno auge, no hay más que ver la cantidad de municipios que promueven eventos deportivos por sus alrededores que a la postre son un estupendo marco para dar a conocer sus entornos naturales. Al menos hay una competición cada fin de semana, con mayor o menor desnivel y distancia pero apta para la mayoría de los amantes del monte y el deporte.

Este sábado pasado participamos en la de Castellnovo, una prueba tanto para corredores como para marchadores. Aquí nos reencontramos con numerosos amigos, los del grupo Rocacoscolla, el grupito de Begoña, y corredores como Fernando Arteseros con quién hemos coincidido en varias largas marchas.

Maria Jesús, Duna y yo llegamos a Castellnovo “in extremis”, a toda prisa nos dirigíamos al punto de inicio mientras la megafonía ya estaba organizando la salida: “por favor… los corredores sitúense delante y los marchadores detrás”. Nos fuimos hacia la mitad del tumulto, junto al grupo Rocacoscolla, un fugaz saludo y… pammmm! sonó el pistoletazo de salida.

Todo un río de gente trotando por las calles de Castellnovo. Duna se colocó en medio de nosotros dos, y ya cuidaba ella de no separarse para no perderse entre el gentío. Nada más salir del casco urbano comienzan las primeras rampas y a estas le siguieron otras y luego otras más, se fue haciendo una selección natural que situó a cada uno en su correspondiente grupo de marcha. Unos metros por delante, con un ritmo algo más vivo iba Juan Carlos. Fernando y Kiquet no tardaron en conectar con nosotros, nos convertimos en el grupo perseguidor de Juan Carlos que aunque lo teníamos a tiro de piedra no conseguíamos alcanzarlo.

La pista inicial dio paso a una senda cada vez más estrecha lo que provocó un pequeño atasco. Para salvar el tapón nos salimos de la senda, unos pocos metros marchando entre rocas y... ¡zassss! un resbalón me llevó directo al suelo. Un tropiezo sin importancia, no fue nada. Una vez pasado el atasco continuamos a por Juan Carlos.

Kiquet, Mª Jesús y yo fuimos un buen trecho juntos, llevábamos un ritmo similar, marchando en las subidas y trotando en bajadas y llanos. Juntos llegamos al primer avituallamiento. Dos sorbitos de agua (por cierto, helada) un poco de plátano y un dátil fue lo que yo tomé. También di de beber a Duna que ya se hacía de notar para que no me olvidase de ella, y rápidamente reemprendimos la marcha. Alguien debió de dar la consigna de “mariquita el último” porque de aquí bajamos a toda mecha.

Me dio la sensación que llevábamos nuestra propia carrera particular, a veces Kiquet se ponía a tirar y yo trataba de no descolgarme, otras veces era yo quién se colocaba en cabeza. Mª Jesús simplemente estaba entre los dos, como si nada. En cambio Fernando era como el río Guadiana, aparecía y desaparecía. De repente llegaba desde atrás, estaba un rato con nosotros y luego se marchaba por delante. Aunque en las bajadas ralentizaba su marcha, en los llanos su ritmo de carrera era algo más vivo y nos decía eso de “hasta luego Lucas...”.

A partir del segundo avituallamiento comenzamos a distanciarnos, a duras penas conseguía mantener el ritmo de Mª Jesús. Kiquet se quedó algo más atrás y creo que también Fernando. Duna, sin problemas, cuando veía que me retrasaba mucho retrocedía en mi búsqueda me daba algunos ánimos y volvía junto a Mª Jesús. Se lo estaba pasando bomba corriendo de aquí para allá ¡qué envidia!.

Poco antes del tercer avituallamiento Mª Jesús conecta con Juan Carlos y algo más tarde, mientras daba de beber a Duna, llegamos Fernando y yo. Por un momento estuvimos los cuatro juntos, y digo un momento porque nada más salir Juan Carlos y Mª Jesús pusieron la directa, salí tras ellos pero eran inalcanzables, después me pasó Fernando y ya no pude conectar con ninguno de los tres.

En las últimas bajadas, aquellas que transcurren entre rocas, mis rodillas querían ajustarme las cuentas por no haberles dado descanso. No quedaría más de kilómetro y medio así que les pedí que aguantaran un poco más. Bajaba con cierta precaución... cuando de pronto, sentí como un vendaval pasaba por mi derecha, y resultó ser Kiquet, creo que ni me vio, imposible que me viera, pasó como un auténtico kamikaze por ese terreno escarpado.

Ya en el tramo final, con el pueblo a la vista volví a cargar pilas y viendo que las rodillas me daban una tregua quise finalizar como empecé... corriendo. Antes de entrar en el pueblo pasé a Kiquet, y un par de calles próximas a meta oí a Mariano que con cierta sorna me decía ¡Que te ha ganado Mª Jesús! y también Duna pensé yo, y Juan Carlos y Fernando... pero es que estos son auténticas máquinas.

En cuanto al orden de llegada de nuestros amigos, Mariano fue el más rápido, seguidamente entraron Fernando, Juan Carlos, Mª Jesús y Duna (los cuatro al mismo tiempo) poco después llegué yo y tras de mí entró Kiquet. Después llegarían Pablo y José Manuel. Mari, José, Vicente y Mª José cruzaron la meta en grupo y un par de minutos después Carmen y Emilio. Miguel padre y Miguel hijo también entraron juntos. Mari Piqueras, Luis Gispert y Mary cerraron nuestro grupo.

Pero aquí no acaba el asunto ya que hubo recogida de varios trofeos. Mari se llevó el trofeo por ser la más rápida entre las más veteranas, menudo palmarés: tres trofeos en tres carreras. Mari Piqueras y Luis Gispert obtuvieron sendos trofeos como los participantes más veteranos, y llegaron tan frescos. José Manuel recogió el trofeo al grupo más numeroso de cuantos participaron.

El tiempo fue bueno durante toda la carrera, la ruta preciosa aunque tal vez le sobraran algunos largos tramos de cemento y lo mejor, sin duda, la compañía. Hoy hemos estado juntos un buen grupo de amigos compartiendo esta grata experiencia.

Este año parece habernos contagiado la fiebre por las pruebas de montaña, la mayoría de los que venimos del senderismo estamos participando cada vez más en este tipo de carreras, no me atrevería a decir que sea una evolución natural, pero la verdad es que una cierta inercia nos empuja a buscar nuevas experiencias. Lo cierto es que comenzamos el año con la participación en el Walking Festival de Irlanda, a éste le siguieron la Castellón-Morella y Castellón-Peñagolosa, y después las pruebas catalanas Nuria-Queral y Matagalls-Montserrat. Y esto no queda aquí... Mª Jesús ya nos está animando a participar en la ultratraid TransGranCanaria, la prueba que cruza la isla de Gran Canaria. Todo un reto para senderistas como nosotros.